Romina del Pla habla por el altavoz de su teléfono celular mientras maneja su auto por una calle de tierra de José C. Paz. Está un poco molesta, son las elecciones de delegados de Suteba, el sindicato docente que ella integra y donde hace poco compitió contra el histórico Roberto Baradel. Romina no ganó la secretaría general, pero logró instalarse en los medios y su cara es conocida para los docentes de la provincia. Le dice a una compañera que la llamó que si la directora de una escuela XX sigue obstaculizando el proceso electivo, ella misma se va a personar en la escuela. Tiene una personalidad fuerte, los que la conocen lo saben.

“No es solo la campaña, es que también tengo que seguir haciéndome cargo del sindicato”, dice con resignación pero tono firme. En el auto, además de Romina, viaja otro militante del Partido Obrero de nombre Guillermo y la periodista de esta nota. Y así, con su voz de locutora sigue respondiendo consultas de compañeros de su espacio, la lista Multicolor, mientras responde preguntas sobre la crisis económica y la negociación docente. Unas horas antes, en la madrugada del martes, se cerró lista única en todo el país, y se definió que ella sea la segunda candidata a diputada nacional, después de Nicolás del Caño.

Romina tiene 45 años y milita desde hace treinta. Fue tres veces candidata a intendenta en La Matanza. Desde 2013, dirige la seccional de La Matanza de Suteba, la más grande de todo el país y encabeza la Multicolor. Su familia también forma parte del Partido Obrero: su mamá es dirigente en Buenos Aires, su padre en Santa Cruz y tiene un tío diputado provincial en Salta. “Los encuentros familiares son monótonos”, dice con una sonrisa.

Todas las mañanas, Romina se despierta a las seis y prepara a su hijo Luca, de diez años, para ir a su escuela pública de Ramos Mejía. Hace un poco de zapping en la televisión. Si tiene tiempo lee noticias por internet, recorre distintos medios y si puede escuchar radio, escucha Mitre, sobre todo cuando maneja. Romina dejó de comprar el diario Clarín desde el conflicto de los trabajadores de AGR, conflicto en el que ella como tantos puso el cuerpo. Poco después de las 7 AM, se va a trabajar, da clases de Política Ciudadana en la Técnica 3 de San Justo y en la 41 de Aldo Bonzi, ambas en el distrito de La Matanza.

Cerca de las 13.30 llega a una casa humilde del Barrio Néstor Kirchner de José C. Paz, que forma parte de un plan federal de viviendas que gestó el gobierno de CFK. La recibe una veintena de hombres y mujeres, muchos no militan y discuten distintos temas, como por ejemplo, la baja de la edad de punibilidad. Una chica de unos 25 años dice que está de acuerdo, que si un pibe de 16 años tiene responsabilidad de votar, también puede ir preso si mató a alguien. Y menciona el caso de Lomas de Zamora, donde días antes un adolescente ejecutó a un pequeño de tres años. Con dulzura pero firme, Romina dice que no está de acuerdo con esa postura y le explica que hay que debatir políticas más en profundidad, que no sirve ni soluciona bajar la edad.

Recorren otros temas, Romina dice que “necesitamos barrios organizados para lograr barrios seguros”. Habla de obra pública y salarios dignos. También hablan de la corrupción policial. La anfitriona de la casa se llama Sandra Becerra y es la candidata a concejala local, reparte porciones de pizzas y vasos con gaseosa. Después le da un tupper lleno de porciones de budín de manzana.

Poco antes de las 15, Romina parte en el auto con la misma compañía con la que llegó a la fábrica de Fernet Branca, en la localidad de Tortuguitas. Allí, los trabajadores lograron salarios por encima de lo pautado y beneficios sociales como ampliación de una semana en licencia por paternidad. Son un referente para las fábricas de la región. Uno de sus delegados es José Vera, milita en el Partido Obrero y está propuesto como concejal en Malvinas Argentinas.

El camino hasta la fábrica es arduo, guiados por el GPS a veces confunde. Se mezclan los paisajes. Las calles de tierras, los basurales de los límites de José C. Paz que expresan una pobreza extrema con el coqueto country Tortugas, y sus autos importados que desfilan por Drago, una calle angostísima del partido de Pilar.

Al llegar, Romina volantea y habla con trabajadores y con Claudia Pereyra, candidata a concejala, al igual que Vera. En pausas cortas, habla por teléfono para seguir resolviendo cuestiones del Suteba, del paro del día siguiente (por hoy) o da reportajes a medios radiales sobre su candidatura a diputada nacional. Después, parte a una actividad en la Plaza de San Miguel para difundir la propuesta de su partido. Cerca de las seis de la tarde, estará en la Universidad Nacional de General Sarmiento, cuyo centro de estudiantes tiene como presidenta a una compañera del Partido Obrero. Y, finalmente, a las nueve de la noche, dará un reportaje en el canal local. Después, solitaria, un poco como ella misma se define, volverá a su casa de San Justo.

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“Todos los sindicatos docentes provinciales llamaron al paro, en simultáneo con un paro de estatales. Hay un paro nacional de ATE, también los médicos y los judiciales se movilizan del Congreso a la Casa de la Provincia de Buenos Aires. Es interesante porque tira por tierra la idea de que seríamos los docentes un sector intransigente. Todos los trabajadores estatales de la Provincia están viendo la magnitud del ajuste del gobierno provincial”, aseguró Del Pla a este medio.

“La oferta que han hecho (el lunes) es la misma oferta que vienen haciendo en las últimas ocho reuniones, todas han sido rechazadas por los docentes. La única modificación es que transforman las cuotas del 20 por ciento en octubre al 21 por ciento. Esto en el marco de una canasta de pobreza que ha pasado en marzo de 14 mil pesos a 16.500 en junio”, agregó.

“No alcanza con un paro aislado, sino que los sindicatos tienen que convocar asambleas en todas las seccionales y se resuelva sobre la continuidad del plan de lucha. Al gobierno no le interesa negociar, porque juega a un desgaste y está viendo si logra imponerle a los docentes este tope salarial, están jugando el acompañamiento del electorado que cree que a los trabajadores nos tiene que aplicar todo tipo de ajuste”.

“Es indudablemente que hay mucha más gente preguntando qué va a pasar y qué se va a hacer. Muchos compañeros están llegando a la conclusión que no habrá resolución si no nos organizamos. El paro de principio de año como las medidas que desarrollamos de Suteba Multicolor demostró una mayor participación y decisión firme que no se puede dejar pasar este ajuste”.

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philo
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