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Comenzó el juicio en Ford contra ex directivos que participaron en la tortura durante la última dictadura

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Un nuevo juicio por lesa humanidad histórico comenzó a desarrollarse ayer por lo ocurrido en la fábrica Ford de General Pacheco durante la dictadura militar que se desarrolló entre los años 1976 y 1983. Es la primera vez que se juzga en Argentina a ex directivos -civiles- de una compañía multinacional.

Se trata de Pedro Müller y Francisco Sibilla. Dos ex directivos de la empresa norteamericana acusados de participar en la detención ilegal y torturas de 24 empleados de la compañía. durante la última dictadura militar. El juicio, de naturaleza histórica por el juzgamiento a civiles, comenzó a desarrollarse ayer a sala repleta en el Tribunal Oral Federal de San Martín. Estuvieron presentes las Madres de Plaza de mayo Línea Fundadora con sus representantes Nora Cortiñas y Taty Almeida.

La querella acusa a los exdirectivos de Ford en Buenos Aires por la detención ilegal y las torturas infligidas a 24 empleados de la compañía. “La mayoría fueron secuestrados mientras estaban en la línea de producción. Eran encarados a punta de fusil por militares y paseados por delante de los demás operarios que podían observar qué les ocurría a quienes los representaban gremialmente. Eso generó un terror en el ámbito laboral que impide cualquier reclamo, ni salarial, ni mejores condiciones de trabajo, ni de nada”, subraya el abogado querellante Tomás Ojea Quintana.

Uno de los sobrevivientes, Jorge Constanzo, tiene casi 67 años entró a trabajar en la fábrica en el comedor. Además, contaban con seis meses de delegado sindical. El 24 de marzo de 1976 fue secuestrado, golpeado y torturado en su lugar de trabajo. “Siento que vuelvo a vivir. Hemos esperado mucho tiempo para esto”, dijo Constanzo, ayer, al terminar la primer audiencia.

 

Un portavoz de la Ford Motor Argentina dijo a un diario que no habrá comunicado oficial de la empresa sobre este tema.

El accionar represivo dentro de la planta automotriz era sistemático. primero secuestraban a las personas y en las horas siguientes enviaban un telegrama a sus casas para anunciar que, de no concurrir a su puesto de trabajo, quedarían despedidos.

Carlos Propato es otro de los sobrevivientes que recibió las torturas dentro de la fábrica. Fue secuestrado el 13 de abril de 1976.A patadas y golpes lo tiraron por la escalera, lo maniataron con un alambre y lo arrojaron en el baúl de una camioneta, en la que había otros cuatro compañeros. Los cinco fueron trasladados hasta el salón de deportes de la empresa. “Nos torturaron más de 11 horas. Entramos allí las 11 y media de la mañana y salimos a las 11 de la noche. Estuvimos continuamente bajo tortura”, dice Propato. Desde allí, los detenidos fueron enviados a distintas comisarías y cárceles de la provincia de Buenos Aires, donde permanecieron entre varios meses y dos años.

Pedro Müller, uno de los civiles acusados, tiene 85 años y es nacido en Checoslovaquia, era gerente de manufacturas en la planta de Ford. Francisco Sibilla, el otro acusado cinco años mayor, era jefe de seguridad. A partir de los testimonios de supervivientes, la fiscalía los acusa de haber facilitado al Ejército listas de los trabajadores que querían que fueran secuestrados, de haberles proporcionado también sus carnets con fotos para facilitar su identificación y de haber autorizado la existencia de un centro clandestino de detención en sus instalaciones.

 

philo

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